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MORIR DE ÉXITO, LA SITUACIÓN
DE LA COMUNIDAD DE MADRID.
Muchos de los que hemos
aterrizado por estos pueblos de la Sierra somos hijos de ese
extraño lugar ,a veces odiado, a veces amado llamado Madrid
y lo cierto es que aún nos sentimos vinculados a la ciudad
de muchas formas diversas por necesidad o por gusto. La
vinculación llega hasta tal punto que nuestra región recibe
el nombre de su capital como un negro presagio y que las
infraestructuras que se crean parecen estar destinadas a
engullirnos y dejarnos sin personalidad con la implacable
expansión de esa tela de araña que es la red de carreteras y
el crecimiento urbanístico que el PP teje, arrasando el
territorio que ocupa sin derecho a réplica y a golpe de una
legalidad terrorista que llegará a formar un todo amorfo
,inhabitable e insostenible.
No es una crítica a la
vida en la ciudad sino al planteamiento de ciudad devoradora
que nos amenaza, nadie discute que la ciudad pueda seguir
prosperando pero con la salud de un bosque que nos de
oxígeno no como un cáncer que nos destruya. El Madrid que
nos imponen es insostenible desde cualquier punto de vista,
se ha urbanizado en los últimos 7 años un 125% más de lo que
se había hecho en los miles de años de historia, consume el
20% de la energía que produce el Estado en un 1´6% del
territorio y con 15% de la población , solo genera el 1% de
la energía que consume y obliga a las comunidades autónomas
que la abastecen a contaminarse. Pero lo más grave es que el
Partido Popular piensa que podemos pasar de los 6 millones a
los 12 sin problemas. ¡Que paren el mundo, que me bajo!
Madrid Aguirre y Madrid
Gallardón nos atenazan de la forma mas perversa posible,
ofreciéndonos riqueza, vendiéndonos un modelo que no nos
pertenece. No somos anglosajones ¡ Y QUE ¡, ¿ Son esos los
patriotas que se avergüenzan de ser latinos?. Nos olvidamos
de que el modelo de ciudad mediterránea es el del encuentro
cultural y la próspera humanidad ,el modelo de entramados
sociales solidarios que generó la civilización occidental.
Sin embargo, nos han hecho desear ciudades extensas donde
los ciudadanos se repliegan en sus hogares, sobre su
televisor y su jardín interior de sauces llorones y césped
(que necesitan 1000 litros reales de agua al año para
mantenerse en un país de sequías intermitentes )y que salen
a comprar en coche a un gran almacén donde no conocen a
nadie ,por esas carreteras que terminan en descampados para
que la ciudad se siga extendiendo hasta la muerte.
Madrid no puede crecer así
, es mas ,no debe crecer así. Con todo el respeto que me
produce el “Tercer Mundo” quisiera decir que solo las
ciudades del Sur del Mundo crecen hoy a ese ritmo por
razones de desajuste económico, falta de planificación y
miseria y sin embargo mientras, las ciudades con mayor
calidad de vida pierden población y lo increíble es que en
Madrid se induce el crecimiento, en pro de unos beneficios
que no generan riqueza mas que a sus impulsores. No es
razonable que esto nos suceda porque produce tremendos
desequilibrios y artificialidad, por el desperdicio de
energía que inevitablemente supone, por la difícil gestión
de los recursos, por la dificultad en los desplazamientos ,
por el aislamiento social, por la inseguridad ciudadana que
un espacio inabarcable produce, por no hablar de la
contaminación y residuos que aparecen y su consabido efecto
sobre la salud de sus habitantes. Ni siquiera seríamos
capaces de abastecer de agua a esa hipotética población, el
único recurso en el que somos autosuficientes hoy.
Podemos detener el cáncer,
la ciudad siempre se ha combinado mal con la ecología pero
debemos exigir a nuestros gobernantes que detengan esta
locura, que dejen a nuestros pueblos crecer en riqueza y no
en tamaño y con el que será el mas envidiado de los recursos
del futuro, nuestra naturaleza, que obliguen aconservar los
espacios protegidos de nuestra región ,sus especies,
nuestros paisajes tradicionales, y no creen mas Planes de
Ordenación infumables para lavarse la cara de verde.
Tal vez Madrid esté
perdido pero a Manzanares el Real le queda aún vida y aunque
seamos pocos los que luchemos por mantener esa esperanza
confiamos en la responsabilidad de todos para que no nos
falte oxígeno, neguemos a esos delincuentes de la derecha la
oportunidad de asfixiarnos otra vez, pensemos en lo que
queremos y luego actuemos para un futuro sostenible.
Belén
García de la Torriente |