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1.
¿Qué
es el Partido Socialista?.
2.
Historia del PSOE.
2.1.
La
fundación -
2.2.
El
desarrollo de la
organización socialista
(1879-1921)
-
2.3.
Crecimiento y protagonismo
político (1921-1939)
2.4.
El
periodo del PSOE en la
clandestinidad (1939-1977)
- 2.5.
Consolidación y renovación
(1977-1982)
- 2.6.
El
primer gobierno socialista
2.7.
El
PSOE en la oposición (1996)
- 2.8.
Comienza el cambio tranquilo
(julio de 2000)
- 2.9.
Vientos de cambio
(2002-2003) -
2.10.
La
victoria socialista del 14
de marzo de 2004
- 2.11.
La
consolidación del cambio: el
XXXVI Congreso
3.
Breve
resumen de la historia del
PSOE de Manzanares El Real.
1. ¿Qué es el Partido
Socialista?
El
PSOE, con sus 125 años de
historia, es una
organización política cuya
razón de ser es contribuir a
hacer una sociedad mejor.
Detectar los problemas y
aportar soluciones, sobre la
base de los principios de
libertad, igualdad,
solidaridad y justicia
social son nuestros
principales fines.
Somos un partido de progreso
al servicio de los
ciudadanos, abierto a la
participación de hombres y
mujeres que expresan sus
ideas, sus preocupaciones y
que buscan soluciones. Somos
un partido transparente,
abierto a los cambios, a la
evolución y la innovación.
Que cree y practica otra
forma de hacer política: la
que se entiende, la que es
participativa, la que es
próxima a los ciudadanos y
ciudadanas, sensible a sus
problemas y deseos.
Una organización atractiva y
confortable, no sólo para
los militantes sino para
todos los ciudadanos que
trabajan por mejorar la
sociedad.
Un partido que aborda los
problemas complejos de una
sociedad cambiante como la
que vivimos, buscando
soluciones que hagan
efectivos los principios de:
-
Libertad para que toda
persona pueda llevar a
cabo su proyecto
personal de vida.
-
Igualdad de condiciones
para que todas las
personas puedan
desarrollar sus
capacidades y
potencialidades.
-
Solidaridad para que
todas las personas
tengan aseguradas sus
necesidades básicas.
2. Historia del PSOE.
2.1. Fundación
El
Partido Socialista se fundó
clandestinamente en Madrid,
el 2 de mayo de 1879, en
torno a un núcleo de
intelectuales y obreros,
fundamentalmente tipógrafos,
encabezados por Pablo
Iglesias.
El primer programa del nuevo
partido político fue
aprobado en una asamblea de
40 personas, el 20 de julio
de ese mismo año.
El PSOE fue así uno de los
primeros partidos
socialistas que se fundaron
en Europa, como expresión de
los afanes e intereses de
las nuevas clases
trabajadoras nacidas de la
revolución industrial.
Desde entonces, ha orientado
su labor hacia el logro de
los grandes ideales
emancipatorios del
socialismo, con los cambios
lógicos de estrategia que
los momentos históricos han
impuesto en cada caso, y que
libre y democráticamente han
decidido el conjunto de los
afiliados.
2.2. El desarrollo de la
organización socialista
(1879-1921)
Desde su fundación en 1879,
el Partido fue aumentando el
número de sus militantes y
asentando su base teórica.
La necesidad de defender
adecuadamente los derechos
de los trabajadores impulsó
la creación de una
organización sindical
socialista. Así nació la
Unión General de
Trabajadores (UGT), cuyo
Congreso fundacional se
celebró en Barcelona, en
1888.
En las elecciones de 1910,
Pablo Iglesias obtuvo un
escaño y se convirtió en la
primera voz del movimiento
obrero español que se pudo
oír en el Parlamento.
Esta progresiva implantación
del socialismo español fue
permitiendo plantear una
importante crítica social y
una creciente contestación
popular a las limitaciones
políticas de la
Restauración, cuyo sistema
permitía que los derechos
civiles fueran burlados y
que se produjese el reparto
de poder entre los partidos
liberal y conservador y el
turno en el desempeño de las
tareas de Gobierno.
La condición no beligerante
de España durante la Primera
Guerra Mundial, iniciada en
1914, hizo posible un cierto
desarrollo económico que
permitió amasar importantes
fortunas a determinados
sectores de la burguesía,
mientras que los
trabajadores sufrían las
consecuencias de una
tremenda subida de precios,
que disminuía por días la
capacidad adquisitiva de sus
salarios. El malestar ante
esta situación, junto a la
creciente demanda de
libertades más efectivas
planteada por amplios
sectores de la población,
crearon un ambiente de
movilización social a favor
de un cambio político, a
cuyo frente se pusieron el
PSOE y la UGT, encabezando
un movimiento huelguístico
que conmocionó a la
burguesía en agosto de 1917
y que fue duramente
reprimido.
Los acontecimientos de la
Revolución Rusa de octubre
de 1917 y la fundación de la
III Internacional por Lenin
introdujeron elementos de
división en el movimiento
obrero internacional. En
España, el intento de
"dirigismo" de la
Internacional Leninista
suscitó un vivo debate en el
PSOE, que dio lugar a que
los partidarios de Lenin en
este Partido lo abandonaran
para fundar el Partido
Comunista de España (PCE).
2.3. Crecimiento y
protagonismo político
(1921-1939)
Tras
los siete años de dictadura
militar del general Primo de
Rivera, la alternativa
republicana, apoyada por el
PSOE, triunfa en las
elecciones del 14 de abril
de 1931, dando lugar a la
inmediata instauración de la
II República, en un clima de
entusiasmo popular.
Los candidatos socialistas
en coalición con los
republicanos obtienen 115
escaños en el Parlamento.
Juntos emprenden una
decidida política de
reformas impulsada por un
Gobierno en el que están
presentes tres ministros
socialistas: Largo
Caballero, Indalecio Prieto
y Fernando de los Ríos.
Esas reformas, especialmente
la Reforma Agraria y la
Legislación Laboral, son
contestadas con una dura
oposición por las fuerzas
políticas de derechas.
La CEDA (Confederación
Española de Derechas
Autónomas) obtendrá un
importante apoyo en las
elecciones de noviembre de
1933, dando lugar al
desplazamiento de las
fuerzas progresistas del
poder.
El endurecimiento de las
posiciones conservadoras y
el fuerte impacto popular
causado por la represión de
la revolución de Asturias,
provocaron la unión de las
fuerzas progresistas
republicanas en un único
bloque político: el Frente
Popular, que ganó las
elecciones de 1936, lo que
permitió continuar la
política de reformas
iniciada en 1931. Sin
embargo, estas expectativas
se vieron truncadas por el
golpe de estado militar que,
alentado por la derecha
española, sumió al país en
una cruenta guerra civil que
se prolongó desde 1936 a
1939.
El apoyo del fascismo
internacional a Franco, la
inhibición de los países
democráticos, la mayor
disponibilidad de recursos
económicos de los sublevados
y otros factores, dieron
lugar, tras largos y duros
combates, a la derrota del
Gobierno de la República.
2.4 El periodo del PSOE en
la clandestinidad
(1939-1977)
El desenlace de la guerra
civil abrió un periodo
histórico difícil para la
sociedad española, en
general, y para los
socialistas, en particular.
A pesar de ello, siguieron
combatiendo en la
clandestinidad o desde el
exilio. En 1953, Tomás
Centeno, Secretario General
de UGT y dirigente del PSOE,
moría víctima de la
represión en la Dirección
General de Seguridad. Dos
años después, había en el
penal de Burgos más de 1.200
socialistas, llegando a
coincidir en las cárceles
franquistas un total de seis
Comisiones Ejecutivas.
Sin embargo, el PSOE durante
el franquismo desarrolló una
significativa acción
opositora, participando en
las huelgas de los años 50 y
60, enfrentándose a la
dictadura en condiciones muy
duras y sometido a una
constante persecución
policial.
Ya en los años 70, el PSOE
se convierte en una seria
amenaza para el declinante
régimen franquista, por sus
relaciones con las fuerzas
democráticas europeas y su
imagen de partido socialista
democrático dentro de
España. En 1974 se celebra
en Suresnes (Francia) el 26
Congreso del Partido, que
elige a Felipe González
Secretario General.
Cuando en 1976 (aún en la
clandestinidad), el Partido
decide celebrar en Madrid su
27 Congreso, el PSOE está
jugando ya un papel
fundamental en la vida
política española. La
legalización del Partido
Socialista se produce en
febrero de 1977.
La creación, junto con otros
partidos democráticos, de
una coordinadora común de
oposición y negociación,
obliga a abrir un proceso de
reforma política que
desemboca en las elecciones
democráticas de 1977, en las
que triunfa la UCD, mientras
el PSOE se consolida como el
primer partido de la
oposición.
2.5. Consolidación y
renovación (1977-1982)
Tras
las primeras elecciones, los
partidos afrontan la tarea
de elaborar una nueva
Constitución. Esta nueva
Carta Magna fue sometida a
referéndum el 6 de diciembre
de 1978, siendo aprobada por
el 87’7 por ciento de los
votos.
En 1979, la UCD volvió a
ganar las elecciones, pero
en esta ocasión por un
estrecho margen. El PSOE
quedó en segundo lugar con
más de cinco millones de
votos y 120 diputados. El
aumento progresivo de los
apoyos al Partido Socialista
hizo que en las elecciones
municipales de ese mismo año
el PSOE ganara en 1.100
municipios, y pasara a
gobernar muchas de las
principales ciudades de
España.
Especial relevancia tiene el
28 Congreso Federal del
PSOE, celebrado en mayo de
1979. En él se produce un
tenso debate sobre la
estrategia y la orientación
ideológica marxista, que
lleva a Felipe González a no
presentar su candidatura
como Secretario General,
formándose una comisión
gestora con el mandato de
preparar un Congreso
Extraordinario que se
celebraría poco después.
En ese Congreso
Extraordinario, el PSOE
reafirma su carácter de
partido democrático y
federal, rechazando
definirse como marxista y
manifestándose abierto a
todas las aportaciones que
han contribuido a configurar
el socialismo. El Congreso
elige una nueva Comisión
Ejecutiva encabezada por
Felipe González.
La crisis progresiva de la
UCD y el intento de golpe de
Estado del 23 de febrero de
1981 agudizan en la opinión
pública la necesidad urgente
de un cambio político. Se
convocan elecciones
generales para el 28 de
octubre de 1982, y el PSOE
consigue más de diez
millones de votos,
obteniendo la mayoría
absoluta tanto en el
Congreso (202 diputados)
como en el Senado (134
senadores, a los que más
tarde se sumarían otros 23
designados por las
Comunidades Autónomas).
El día 1 de diciembre de
1982, Felipe González es
investido en las Cortes
presidente del primer
Gobierno socialista en la
historia de España.
2.6. El primer gobierno
socialista (1982-1996)
El
primer gobierno socialista,
presidido por Felipe
González y con Alfonso
Guerra como vicepresidente,
desarrolló una política
orientada, por un lado, a
profundizar y asentar la
democracia, y, por otro
lado, a impulsar una
importante serie de
reformas, entre las que se
destacan la
profesionalización de las
Fuerzas Armadas, la plena
funcionalidad del modelo de
Estado de las Autonomías, la
reforma educativa, las
medidas de saneamiento
económico y el impulso a una
legislación modernizadora en
temas como la
despenalización del aborto y
la igualdad de la mujer.
Todo ello permitió crear un
nuevo clima de confianza
ciudadana en las
instituciones.
Otro aspecto de gran
relevancia, en esta primera
etapa, es la plena
incorporación de España a
las instituciones
internacionales occidentales
y, muy especialmente, la
adhesión a las Comunidades
Europeas, que se produjo el
12 de junio de 1985,
entrando en vigor el 1 de
enero de 1986. España dejó
de ser un país aislado y se
convirtió en una de las
naciones más activas en los
foros internacionales.
A España le ha correspondido
en varias ocasiones ejercer
la presidencia de la Unión
Europea. En estas ocasiones,
la presidencia de Felipe
González y la gestión
realizada por el gabinete
socialista han sido
reconocidas nacional e
internacionalmente como
brillantes.
En 1986, el PSOE obtiene
nuevamente en las elecciones
generales la confianza
mayoritaria de los
ciudadanos españoles. Entre
las labores más apreciables
de la "década del cambio"
destacan la ampliación de la
cobertura sanitaria a más de
seis millones de personas
que, hasta entonces, estaban
excluidas del derecho a la
prestación pública; el
incremento del número de
pensionistas en un 35%,
concediendo un total de dos
millones de pensiones nuevas
a personas que hasta ese
momento no percibían ninguna
contribución; la ampliación
de la cobertura de
desempleo; la garantía de
educación gratuita y
obligatoria de los menores
de 16 años y el fortísimo
incremento del número de
becas.
En la primera década de
Gobierno socialista se
impulsó un programa de
modernización de las
comunicaciones sin
precedentes en la historia
de España, que dio como
fruto la construcción de
nuevas autovías, la
modernización de toda la red
de carreteras, la
introducción del tren de
alta velocidad y la puesta
en marcha de un satélite de
comunicaciones español,
entre otros avances.
En el ámbito del Partido, el
PSOE ha realizado en este
tiempo un esfuerzo de
integración y apertura que
ha facilitado la
incorporación a la
organización socialista de
otros sectores de la
izquierda española, como el
liderado por el ex
vicesecretario general del
PCE, Enrique Curiel (1990),
el Partido de los
Trabajadores de España
(1991) y Euskadiko Ezkerra
(1993).
En 1993, el PSOE vuelve a
ganar las elecciones
generales y, meses después,
celebra en Madrid su 33
Congreso Federal (Marzo de
1994), iniciando una nueva
etapa de transformaciones.
2.7. El PSOE en la oposición
(1996)
En
las elecciones generales que
se celebraron el 3 de marzo
de 1996, el PP alcanzó la
primera posición en el
Congreso con el 38,78% del
voto válido. El PP ganó con
una exigua diferencia de
200.412 votos (1,16%) en el
conjunto nacional con
respecto al PSOE, muy lejos
de sus objetivos electorales
y políticos y por debajo de
su techo relativo alcanzado
en las elecciones europeas
de 1994. A principios de
mayo de 1996 el PP formó
gobierno con el apoyo
parlamentario de CiU, PNV y
CC.
En estas elecciones, el PSOE
obtuvo 9.419.629 votos, el
37,62% del voto válido, la
cifra más abultada después
del resultado de 1982. El
Partido Socialista quedó
como segundo grupo
parlamentario, a muy escasa
diferencia del primero; la
más corta que se ha
producido en el periodo
democrático. No es por ello
abusivo definir el resultado
electoral como de empate
práctico o técnico en el
número de sufragios. Este
empate práctico no se
corresponde con el número de
escaños (156, el PP y 141,
el PSOE), porque las
condiciones del sistema
electoral español otorgan
ventaja al partido mejor
implantado en las
circunscripciones de menor
tamaño.
141 escaños ganados por el
PSOE le permiten jugar un
papel claro en el arco
parlamentario resultante de
las pasadas elecciones, como
oposición fuerte y
condicionante ante
tentaciones reaccionarias.
En las siguientes elecciones
generales celebradas el 12
de marzo de 2000, el PP
consiguió la mayoría
absoluta en el Congreso con
un 44,54% del voto frente al
PSOE, que obtuvo 7.829.210
votos, es decir el 34,08%,
continuando así como segundo
grupo parlamentario. En
estas elecciones el PSOE se
presentó con el sobrenombre
Progresistas, al igual que
en las municipales y
autonómicas del año
anterior, en que compartió
candidaturas con el Partido
Democrático de la Nueva
Izquierda y otros partidos.
Inmediatamente después de
conocer estos resultados el
secretario general del PSOE,
Joaquín Almunia, presentó su
dimisión. Tras esta
dimisión, el Comité Federal
tomó la decisión de nombrar
una Comisión Política para
hacerse cargo de la
dirección del PSOE hasta la
celebración del 35 Congreso
Federal que fue fijado para
los días 21, 22 y 23 de
julio de 2000. En él, y con
el lema:"El impulso
necesario", el Partido
Socialista debatió su futuro
proyecto político y eligió
sus nuevos órganos de
dirección.
2.8. Comienza el cambio
tranquilo (julio de 2000)
El
23 de julio de 2000,
concluía el 35 Congreso
Federal del PSOE, un
congreso calificado de
excepcional por las
difíciles circunstancias,
tanto políticas como
orgánicas, en las que
nuestro Partido acudía a él.
Por primera vez en sus 121
años de historia, cuatro
candidatos se presentaron a
la Secretaría General del
PSOE: José Luis Rodríguez
Zapatero, José Bono, Matilde
Fernández y Rosa Díez.
Los 998 delegados, de los
que tres de cada cuatro
acudían como tales por
primera vez al máximo órgano
de nuestro Partido,
ejercieron su libertad con
responsabilidad, y dando una
auténtica lección de
democracia eligieron en la
tarde del día 22 de julio a
José Luis Rodríguez Zapatero
como nuevo Secretario
General del PSOE. La
votación arrojó un resultado
de 414 votos (41,69%) para
la candidatura de Rodríguez
Zapatero y 405 votos
(40,79%) para José Bono.
Matilde Fernández obtuvo 109
votos (10,98%) y Rosa Díez
65 (6,55%).
El nuevo líder socialista no
sólo supo trasladar a los
delegados la ilusión y la
esperanza en una nueva
etapa, sino al resto de la
Organización y a los
ciudadanos españoles, como
ha podido constatarse
después del cónclave
socialista.
El día 23 de julio fueron
elegidos los nuevos órganos
de dirección y control del
PSOE: Comité Federal,
Comisión de Ética, Comisión
de Garantías, Comisión
Revisora de Cuentas, y la
nueva Comisión ejecutiva
Federal. Esta última fue
elegida con el respaldo del
90,2 por 100 de los
delegados, resultado no
obtenido por una Ejecutiva
desde hacía muchos
Congresos. Con una edad
media de 42,8 años, de sus
25 integrantes -ocho menos
que en la CEF anterior-, 10
son mujeres y un total de 21
se estrenan en la dirección
del PSOE.
Al elegir a Rodríguez
Zapatero, el PSOE ha
apostado por "el cambio
tranquilo", como él mismo lo
denomina, y ha logrado salir
del Congreso más unido y
cohesionado de lo que entró.
Como el nuevo secretario
general reiteró durante la
clausura del 35 Congreso
"recuperar el diálogo, la
confianza entre todos
nosotros es fundamental, es
el nuevo estilo de trabajar
y hacer política. Esto nos
dará fuerza, credibilidad y
respeto ante la sociedad.
Nadie sobra en este Partido,
y contaré con todos".
En estos años el Partido
Democrático de la Nueva
Izquierda culmina su
integración dentro del PSOE.
2.9. Vientos de cambio
(2002-2003)
La
segunda mitad de la pasada
legislatura está marcada por
una dinámica de cambio; una
pulsión que se manifestó
inequívocamente en los
resultados de las elecciones
autonómicas y municipales de
mayo de 2003, en las que por
primera vez en una década el
PSOE resultaba ser de nuevo
el partido más votado a
nivel nacional. Su capacidad
de diálogo y su disposición
para alcanzar acuerdos con
otras fuerzas políticas
fueron determinantes para la
recuperación de la mayoría
en la FEMP, que se refrendó
en las elecciones catalanas
de noviembre de 2003.
La expectativa de inversión
electoral y de cambio
político se fue
fortaleciendo en los meses
previos a los comicios
generales, se intensificó
durante la precampaña y se
consolidó durante la
campaña, como mostraron en
su día algunos estudios de
opinión conocidos que
avanzaban la existencia de
un empate técnico con
trayectoria ascendente para
el PSOE y descendente para
el PP.
2.10. La victoria socialista
del 14 de marzo de 2004
El
ciclo de ocho años de
gobierno de la derecha ha
concluido en las recientes
elecciones generales con una
nueva victoria socialista,
coincidiendo con el 125
Aniversario de la fundación
del Partido, en el contexto
de una gran movilización
ciudadana.
Las razones para que se
instalara en los ciudadanos
españoles tan potente deseo
de cambio político se
encuentran, de una parte, en
las características de la
gestión del gobierno del PP
entre 2000 y 2004; de otra,
en la restauración de la
credibilidad, apuesta por el
diálogo a través del
ejercicio de una oposición
útil, renovación
programática, revitalización
partidaria y construcción de
un nítido liderazgo del PSOE
desde la celebración del
XXXV Congreso.
El PSOE regresa a las
responsabilidades de poder
en el ámbito nacional con un
proyecto conectado de nuevo
con la sociedad, dialogante,
renovado, ambicioso, sólido
y esperanzador, que se
alimenta y entronca con el
carácter profundamente
transformador que
caracteriza su evolución y
contribución histórica.
2.11. La consolidación del
cambio: el XXXVI Congreso
En
los cuatro años
transcurridos desde el 35
Congreso, ha triunfado la
Política con mayúsculas, y
especialmente un modo de
entenderla por parte de José
Luis Rodríguez Zapatero. Su
apuesta ha pasado por
conectar con el interés y el
sentir de los ciudadanos,
que manifestaban un profundo
hastío por la cultura de la
imposición y de la falta de
diálogo que caracterizaron
los ocho años de gobierno
del PP. Los ciudadanos, que
en su día reprocharon al
PSOE sus errores, han sabido
valorar su sincero esfuerzo
por recuperar su confianza.
Esto no hubiera sido posible
sin la aportación decisiva
del Secretario General. Sin
su determinación para
erradicar la crispación,
para oír y respetar a todos,
posiblemente este tiempo tan
fructífero para los
socialistas españoles
hubiera tardado más en
llegar. Un periodo que puede
convertirse en un nuevo
ciclo largo de Goberno, que
signifique para España un
gran impulso modernizador,
que debe sustentarse en
cuatro puntos básicos:
- Gobernar para la mayoría
de los españoles, que
constituyen una sociedad
fuertemente urbana pero con
pervivencia de importantes
núcleos rurales, con un
nivel medio de rentas y con
un significativo desarrollo
económico que, sin embargo,
no ha logrado atajar algunos
problemas específicos y muy
serios para jóvenes, mujeres
e inmigrantes.
- Ser capaces de anticipar
los problemas y retos del
futuro, fortaleciendo una
política innovadora que
contribuya a soltar lastres
del pasado a la vez que
mejore la posición de España
ante la nueva sociedad de la
información y el
conocimiento.
- Sustentar las políticas en
los principios y valores
progresistas del Partido:
igualdad, solidaridad y
justicia, que deben
traducirse en una apuesta
decidida por ampliar los
derechos sociales y su
efectividad.
- Formular propuestas
concebidas para el conjunto
de España, porque ningún
partido puede permitirse un
discurso que aleje al país
de la convergencia interna y
el reequilibrio territorial.
El 36 Congreso ha puesto un
broche de oro al 125
Aniversario del PSOE,
consolidando el cambio en
profundidad que se efectuó
hace cuatro años, cuando los
socialistas supieron actuar
con responsabilidad,
buscando soluciones a los
problemas en vez de tratar
de endosar sus
responsabilidades políticas
a los ciudadanos.
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3. Breve resumen de la
historia mas reciente del
Partido Socialista en
Manzanares El Real
El PSOE ha tenido una
presencia intermitente en
Manzanares El Real.
Diferentes fracasos en la
elección de candidatos, que
tuvieron como consecuencia
que algunos concejales se
transfugaran a otras
formaciones, hizo que en el
año 1999 el PSOE no se
presentara a las elecciones
municipales y solicitara el
voto para una agrupación de
electores denominada
Plataforma Cívica de
Izquierda, donde se incluían
algunos militantes del PSOE.
Esta candidatura tuvo dos
concejales, uno de los
cuales, Fernando Lozano,
llegó a ser Alcalde en esa
legislatura y es el
secretario general de
nuestra Agrupación
Socialista.
En el año 2003, el PSOE
conformó una coalición
electoral con la PCI (meses
después convertida en
partido político
independiente) denominada
Plataforma Cívica -
Socialistas de Manzanares
(PCSM). Esa candidatura
logró cuatro concejales que
realizan labores de
oposición a las política
derechistas del gobierno PP
y ALMA. En ese grupo
municipal PCSM figuran dos
concejales socialistas, en
un primer momento el propio
Fernando Lozano y Patricia
Sánchez. Tras la dimisión de
Fernando Lozano ocupó su
lugar Óscar Cerezal. En
enero de 2005 el grupo PCSM
se disolvió y sus cuatro
integrantes pasaron a formar
parte de la corporación como
concejales no adscritos, lo
que no ha impedido que el
PSOE tenga gran presencia
local a través de sus dos
concejales y la Agrupación,
que mantiene esta página web
y una publicación periódica
llamada La Alternativa.
La línea de actuación del
PSOE en Manzanares El Real
se fundamenta en tres
pilares básicos:
-
Socialismo ciudadano:
defendiendo la
dignificación de las
instituciones y la
participación de los
vecinos en las tomas de
decisiones, creando
mecanismo de
colaboración con
asociaciones,
sindicatos...
-
Ecologismo: potenciando
los valores de respeto
al privilegiado entorno
donde se encuentra el
municipio y utilizando
este para desarrollar
económicamente el mismo,
combatiendo al mismo
tiempo la especulación
inmobiliaria y la
masificación.
-
Defensa de lo público:
desarrollando mas y
mejores servicios
públicos para lograr
generalizar una calidad
de vida óptima de
nuestros vecinos,
especialmente en
servicios sociales,
educación, cultura y
deportes.
Actualmente la Agrupación
Socialista está formada por
un cada vez mayor número de
vecinos muy diversos:
profesores, empleados
públicos, periodistas,
estudiantes, amas de casa,
jubilados, hosteleros; que a
su vez dotan de una
pluralidad ideológica
(socialdemócratas,
ecologistas, sindicalistas,
cristianos de base,
progresistas a secas...) a
la Agrupación que nos
permite ser optimistas en la
intención de agrupar dentro
de nuestro partido a la
mayoría de ese espacio
denominado izquierda plural,
con la intención cada vez
mas viable de construir una
alternativa desde la
izquierda a los gobiernos
ineficaces e inmobiliarios
de la derecha. Creemos que
otro Manzanares es posible.
Y sabemos que juntos
podemos. |